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hoy las casas buscaron a las gentes
las tejas, avistando al lunar poniente
se apresuraron a despertar noche y sueño donde sus gallos y gallinas reposaban.
despacito descerráronse ventanas contraventanas, pasillos y balcones.
viejas maderas llamaban a sus brillos y esos brillos se abrazaban a los muebles
nuevos de brillos. frescura
matinal.
más perezosas blancas, las paredes se hundían en las sábanas blancas hasta que el viento, llegado de la mar, les susurró con ternura: "¡buenos días!"
siempre despiertas en madrugadas continuas las escaleras anchas de placer se inclinaron en danzas ancestrales e invocaron el lazo
del alto al bajo.
en este instante cuántico eterno todas las casas se han echado al camino pacientemente
cumplían su destino pues sabían
lo mucho de mucho mucho que tendrían que andar y andar
y andar
hasta que algún humano paso
humano convergiera.
en su camino.
enero y febrero/2007
(Revisión del Español: Mirién Ariño)
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